lunes, 24 de octubre de 2011

ESPEJISMO

            El 6 de febrero de 2008; escribí una columna para el periódico El Nuevo Día, titulada Kchi Chien o Resolución 99; trataba del revuelo del Gobierno cuando quería llevar a rango constitucional que el matrimonio en Puerto Rico fuera definido entre hombre y mujer únicamente.
            En aquel momento el País tenía graves problemas sin atender, entre ellos: “la falta de una estrategia efectiva de desarrollo económico, el pobre desempeño de la Legislatura, los altos costos de vida en unión al creciente desempleo, el acceso cuesta arriba de medicamentos para pacientes de VIH, la falta de una política pública de educación sexual que funcione y el tape de asuntos que quieren ser atendidos por los políticos disimuladamente”. A alguien se le ocurrió en el 2008 la “magnífica” idea de provocar al pueblo, entretener a los fundamentalistas y ganar tiempo ante las inminentes elecciones generales.
            Hoy se repite la estrategia, desempolvaron la 99. Esta vez para hacer creer a los grupos religiosos que el Senado va a eliminar el derecho al aborto, cuando ya lo hicieron en las Leyes de Puerto Rico hace unos años y nada pasó. Porque, dicho sea de paso, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos (EEUU) determinó en 1973, por primera vez, en el caso Roe vs. Wade, que toda mujer es libre de abortar durante sus primeros tres meses de embarazo sin que alguien se interponga. El juez Harry Blackmun, quien fue asesor legal de la prestigiosa Clínica Mayo y nombrado al supremo federal por el conservador presidente de los EEUU Richard Nixon, escribió la opinión. Han pasado casi 40 años y el Tribunal Supremo ha reiterado en casos subsiguientes su determinación en Roe.
         
            Y es principio básico de nuestro sistema judicial que la Legislatura Estatal puede regular unas cosas pero no puede ir por encima de lo que ya está en la jurisprudencia del Tribunal Supremo.
            Esto es más humo y espejismo para dormir a la gente, revolcar a los religiosos y desviar la atención de los problemas urgentes por atender y que el Gobierno actual, al igual que el anterior, es incapaz de entender, mucho menos resolver.

            En medio de toda esta vorágine, nuestra Isla sigue al revés.

            El acceso equitativo a servicios médicos para la población brilla por su ausencia. La salud mental de los puertorriqueños y puertorriqueñas cuelga de un hilo. La criminalidad domina al orden. El sistema público de enseñanza está cada vez en mayores aprietos. El desempleo continúa por las nubes. El pobre desempeño de la Legislatura permanece.

            Y, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Naciones Unidas (ONU) proponen que los gobiernos desarrollen e implanten  estrategias de prevención de enfermedades no transmisibles que están relacionadas a estilos de vida que matan a millones de personas al año en el Mundo, el criollo Departamento de la Familia empuja a los ciudadanos indigentes usuarios de la tarjeta del PAN a llevar una dieta insana. Ahora les permite comprar sin control comida chatarra, ingrediente esencial para la diabetes, hipertensión y cánceres, entre otros. ¿Qué tal si dejan a un lado la fantasía y se ponen a trabajar por el derecho a la salud física, mental y económica de los puertorriqueños y puertorriqueñas? Después de todo para eso fueron electos, se les paga un alto salario y dietas. Que al menos se las ganen de una vez.

Columna publicada en la pág. 73 del periódico EL NUEVO DIA /  miércoles, 6 de febrero de 2008.


 

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